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Relación amor-odio de Elita y su madre

Desde muy pequeña “Elita” se sentía fuera de sitio, al no poder contar siempre con la compañía de su madre, puesto que ésta estaba muy recargada de trabajo al contar con dos carreras profesionales, múltiples empresas y muchas personas a cargo.


Elizabeth Vásquez para tratar de compensar ese tiempo que no podía pasar con su única hija, la llenó de privilegios. Elita creció y vivió como una reina; los mejores juguetes, ropas de marca, viajes al extranjero, una educación de alto nivel; pero sobre todo, le cumplía todos sus caprichos.



Ya al pasar de los años, Elita se sentía menos agraciada que su madre, y en cada ocasión que podía, ésta le reclamaba, ofuscada, el por qué no se parecía a ella.

Fue así que parte de sus caprichos eran operaciones, arreglitos, los cuales podían realzar su belleza, y poder quizá, aumentar su confianza y autoestima.


Pero nada era suficiente. Elita tenía hambre de ambición, poder, libertad, a cualquier costo, incluso por sobre el amor de su madre.
Estas actitudes fueron incrementando desde que Elita decide comenzar una relación amorosa con Fernando Gonzales. Es por eso que la madre estaba en contra de la relación.
Las discusiones de madre e hija eran pan de cada día,
empezaron a desaparecer joyas, dinero, laptops; sin explicación.

Elita siempre negaba culpabilidad y empezó a odiar a su madre, al punto de que ésta tenía miedo que atentara contra su vida.







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